Reglas morales

En nuestro día a día juzgamos cada acción humana, es decir, la clasificamos dentro de la categoría “buena” o “mala”. Ejemplos sencillos son: devolver la cartera a una persona con todo su dinero íntegro es considerada una buena acción, mientras que asesinar a una persona es considerada una mala acción. Esto, que a simple vista parece una trivialidad, en realidad suscita diferentes cuestiones que aparecen cuando uno piensa un poco más en ello.

En primer lugar, ¿qué es “bueno” y qué es “malo”? ¿Son conceptos objetivos y globales, que afectan a todo el Universo a la vez, o actúan localmente, en cada persona? Es decir, ¿lo que es bueno para uno, lo es para todos, o algo puede ser bueno para unos y malo para otros? Condenar a muerte a un asesino es bueno para “la sociedad”, pero posiblemente sea malo para sus seres queridos, entonces, ¿es una buena acción o una mala acción? Después, hay cosas que a corto plazo aparentan ser una cosa y a largo plazo otra. Por ejemplo, que un padre no castigue a su hijo por suspender Historia en el colegio puede considerarse una buena acción, pero a largo plazo puede que tenga malas consecuencias en la personalidad del hijo debido a una deficiente educación. No es desde luego fácil establecer estas definiciones, porque no parecen estar dadas a priori.

Además de las complicaciones conceptuales anteriores, se nos plantea la siguiente pregunta: ¿quién nos dice qué acciones clasificar como “buenas” y cuáles como “malas”? ¿Por qué sabemos que matar es malo y ayudar es bueno (signifique lo que signifique “bueno” o “malo”)?

A medida que he ido escribiendo esto y pensando sobre ello (un par de días) he ido cayendo cada vez más en la convicción de que la separación bueno/malo es artificial. Pero visto de otra manera desde luego que no lo es. Verás, me explico. No tengo datos sobre ello, pero estoy seguro de que la selección natural ha llevado al hombre a ser el animal social que es. No es el único animal social, desde luego. En la misma educación secundaria aprendemos que los seres vivos se organizan en sociedades para colaborar, existen mutualismos, simbiosis… Está claro que luchar en grupo contra el entorno es mucho más fácil que luchar solo, aunque también conlleva sus sacrificios. Estos sacrificios se tratan de pactos de no-agresión, de colaboración, yo rasco tu espalda y tú rascas la mía. Las especies cuya genética les lleva a crear estas sociedades han conseguido sobrevivir mejor que aquéllas más individualistas. Por tanto, podría decirse que en nuestros genes se encuentra el “instinto” de respetarnos en el sentido de no matarnos, de ayudarnos, etc. Podría ser que cumplir estos pactos es hacer el bien e incumplirlos es hacer el mal.

Sin embargo, no pienso que toda la moral recaiga en la genética (aquí es donde entra que la moral es artificial). Puede que la genética favorezca ciertas reglas morales, pero no se puede construir una moralidad con una base únicamente biológica (no me gusta mucho esta frase, porque todo lo que haga un ser vivo es biológico, pero bueno…).

Loa moral de la humanidad debería ser única. Porque si no entramos en conflictos: para los musulmanes es bueno que las mujeres lleven velo, sin embargo, para los occidentales no lo es. Esto es un ejemplo un poco tonto, pero muy visual para lo que pretendo. Los seres humanos deberían escoger unas reglas morales tales que optimicen  la convivencia y el desarrollo de la sociedad. Deben estar basadas en nuestra genética también. Es decir, no podemos decir que las mujeres son menos que los hombres, o que los negros son menos que los blancos, porque genéticamente no es cierto. Somos distintos, sí, pero sólo en ciertas sutilezas. Es cierto que las mujeres desarrollan más unas aptitudes y los hombres otras (algo así se comenta en Los hombres son de Marte y las mujeres de Venus, no lo he leído pero recuerdo algunas cosas que me explicaron de ahí). Los negros, por ejemplo, son muy buenos en competiciones cortas en atletismo (100 m, 200 m…) porque sus músculos, por genética, son mejores en eso, mientras que los blancos son mejores en carreras de fondo, porque sus músculos no ejecutan tan rápido el movimiento de zancada, pero sí tienen un aguante mayor (esta explicación creo que la dio un médico deportivo cuando ganó Usain Bolt su oro en los 100 mm).

De cualquier manera, lo que no creo es que la moral nos venga impuesta “de arriba”. ¿Existe una entidad superior que nos da las reglas de comportamiento? En caso afirmativo, ¿cómo nos las transmite? ¿Lo hace a todos por igual? (Así debería ser, ¿no?) ¿Y cómo lo hace? Me refiero al proceso físico mediante el cual se reorganizan las partículas en mi cerebro de tal forma que yo sepa cómo debo actuar.

Acabo ya. No me gusta nada cómo me quedo la entrada. No he contado nada, pero es que analizar el comportamiento humano es muy difícil. Es como una red, no puedes seguir un sólo hilo, porque en seguida se bifurca en muchos otros, y tienes que tenerlos todos controlados para poder decir algo serio. Seguiré otro día con otras cosas y a ver si dentro de un tiempo puedo unirlo todo y que quede algo medio coherente.

La sociedad y presentación

¿Qué estamos haciendo? Vivimos en una sociedad llena de juicios preconcebidos, que no entiende el mecanismo interno de las cosas y, por ende, no sabe actuar en base al mismo. Las personas nos movemos por automatismos: si uno hace X yo reacciono con Y, sin entender bien esta reacción, sólo porque me educaron así. ¿Por qué lo que hemos aprendido hasta ahora es válido de manera automática sin pasar ningún test de falsabilidad? Debemos plantearnos la veracidad de hasta la más arraigada costumbre que tengamos. Debemos luchar contra lo intuitivo, porque es ahí donde se esconde lo falso. Entendamos los mecanismos más fundamentales que rigen el Universo, que rigen al hombre y que rigen a la sociedad, y actuemos en consecuencia a ellos.

Arranco este blog con la intención de exponer las ideas que llevan un tiempo macerando en mi cabeza. Necesito refrescarlas y airearlas. En realidad esto no es más que una autoexposición, es decir, no espero que nadie comparta, ni siquiera entienda, lo que escribo aquí. Podría decirse que escribo para mí. Pero sí que me gustaría saber tu opinión, para contrastarla. Señala los fallos que veas aquí, porque una “teoría” se nutre de sus fallos.

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